El Día de los Farolitos es uno de los eventos culturales más emblemáticos de la zona occidental de El Salvador. Celebrado cada 7 de septiembre, la víspera del Día de la Natividad de la Virgen María.
Esta conmemoración ilumina las calles de diferentes zonas del municipio de Ahuachapán Centro y no solo es un reflejo de la devoción religiosa, sino que también se ha convertido en un atractivo turístico para visitantes de todo el país y del extranjero.
Con el lema “Volviendo a la Tradición que Brilla”, en este 2024, Ahuachapán Centro realiza esfuerzos por devolver el carácter genuinamente religioso del evento, centrándose en restaurar el espíritu original de la celebración.
Los distritos de Ahuachapán, Tacuba, Concepción de Ataco y Apaneca se unen para ofrecer una rica agenda de actividades religiosas y culturales. Entre los eventos destacados se encuentra la procesión de la Virgen Niña, una manifestación de fe que recorrerá las calles de estos municipios.
Además, se llevará a cabo conciertos marianos, donde la música dedicada a la Virgen María será el centro de atención; también se podrá disfrutar de la melodía de marimbas y la presentación de la Orquesta Filarmónica de El Salvador.
El Día de los Farolitos tuvo su origen en alrededor de 1850, en Ahuachapán, donde comenzó como una festividad religiosa que iluminaba las calles con faroles para expresar la devoción de la comunidad. A medida que la tradición se fue difundiendo, se incorporó a los otros distritos de la Ruta de las Flores, enriqueciendo la región con su luz y solemnidad, siendo en la actualidad, una de las rutas más visitas por nacionales y extranjeros.
La celebración ha evolucionado para convertirse en un importante atractivo turístico en El Salvador. Las calles se llenan de personas que admiran los farolitos, cada uno con diseños únicos y significados especiales, que van desde representaciones religiosas hasta creativas obras de arte.
El Día de los Farolitos fue declarado patrimonio cultural inmaterial (PCI) por la Asamblea Legislativa en 2014, mediante el Decreto n.° 783, por constituir “una expresión propia de nuestra identidad como salvadoreños y salvadoreñas”.
En 2020, el Ministerio de Cultura elaboró la ficha de inventario de la tradición, que tiene como objetivo festejar con color, honor y luz a la víspera del nacimiento de la Virgen María. Esta recoge que la tradición se celebra aproximadamente desde mediados de siglo XIX y que, en el pasado, la fiesta iniciaba siete días antes del nacimiento de la Virgen el cual se remonta al 8 de septiembre.